Regular es garantizar derechos

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Columna de opinión del Director de ASSE en representación de los trabajadores Pablo Cabrera

Los años 90 han sido el gran motor que dio incremento en la contratación de proveedores externos dentro del Estado y/o empresas para realizar actividades que bien podrían realizarse internamente. Para el mundo empresarial este fenómeno representa usualmente grandes ventajas, ya que le permite a la empresa enfocarse en aquello que le agrega más valor. En la misma lógica, muchos han tomado el camino de la terciarización para servicios dentro del Estado, entendiendo que así se resolverían muchos de los problemas que el propio Estado debía resolver con trabajadores propios.

Muchos hemos entendido este proceso como una privatización encubierta ya que al no poder enajenar los bienes, principalmente los Entes Públicos, en forma general, ( el pueblo se movilizó, y dio por tierra el proceso de privatización), lo han hecho a través de la contratación de empresas para  generar servicios , y de esta manera además evitar la incorporación de trabajadores, o lo que es más complejo, la pérdida de cargos genuinos, generando así una pérdida en la identidad y fidelidad con respecto al propio Estado.

Estas conductas se fueron profundizando, generando una gran flexibilidad laboral, una alta tasa de recambio, una precariedad en el empleo y hasta un aumento de gasto.El nuevo mercado de trabajo abre puertas hacia la inestabilidad y a la falta de derechos genuinos, creando además una nueva cultura del trabajo, generando mayor desinterés y desapego en las nuevas generaciones y de aceptación en aquellos que en su búsqueda de reincorporación al mercado, aceptan reglas que en otros tiempos serían inaceptables para un trabajador.

Con la promulgación de la ley 18.099 y su modificación prevista en la ley 18.251, se comienza un nuevo tiempo para estas prácticas de contratación en el mundo de  la producción y los servicios, incluido el propio Estado. La norma da cierto respaldo a los trabajadores, trasladando la responsabilidad de cumplir con las obligaciones contractuales a quienes contratan a las empresas proveedoras de servicios, en caso de que estas no cumplan, ejemplo salario, leyes sociales y demás.

¿Porque destercerizar?

Esta introducción pretende ponernos en interés con respecto a responder la pregunta del porque luchamos en favor de la incorporación genuina de aquellas personas que desarrollan tareas permanentes dentro del Estado, porque entendemos que cada puesto de función permanente debe ser cubierta por un cargo definido por el presupuesto nacional.

En estos tiempos hemos visto innumerables conflictos relacionados con colectivos de trabajadores, tomando diversas medidas en defensa de sus puestos de trabajo, de la estabilidad y de la verdadera calidad de servicios que se brindan. Hemos visto como algunas empresas sistemáticamente incumplen con sus obligaciones y es el propio Estado el que debe asumir los costos, y por lo tanto las pérdidas que sufrimos todos en base a esas acciones.

Para poder asumir la gran responsabilidad que acredita la ley, y de la misma manera lograr dar las respuestas apropiadas en todos los casos, es que se hace absolutamente necesario tener bien documentado y de manejo apropiado de la información, del comportamiento de todos los que son o pretenden ser proveedores del propio Estado.

Esta información que hace referencia al comportamiento de los particulares, dando garantías para aquellos que cumplen con todos los requisitos y desestimando aquellos que no los cumplen, para así evitar entre otras cosas la necesidad de asumir la responsabilidad de terceros por parte del Estado. Muchos de los proveedores actuales no cumplen, y han traspasado sistemáticamente la línea de los manejos administrativos-financieros correctos, presentado pliegos en licitaciones sin tener un verdadero estudio de costos, lo que lleva a pérdidas para la empresa, y donde en muy primer lugar quien paga estos errores son los trabajadores.

Este tipo de información es central para poder tomar decisiones correctas en los llamados, y para dar las mayores garantías a todas las partes, en este caso a los trabajadores, a la empresa y al Estado. Se necesita además mayor regulación por parte de las leyes que definen los proceso de compra dentro del Estado, que se permita poder tomar decisiones apropiadas en los momentos oportunos, asumiendo la mayor responsabilidad por quienes tienen que gestionar, para de esta manera generar los mejores servicios y responder a la ciudadanía ante sus necesidades

Hoy se hace complejo poder tomar algunas decisiones a razón de la falta de los respaldos jurídicos, ya que muchas veces se ha querido desestimar empresas que sabiendo que no han sabido cumplir, y le han generado costos muy altos al Estado, no se las ha podido eliminar de los listados de proveedores y por lo tanto en muchos casos debemos enfrentar los mismos problemas y los mismos costos ante situaciones similares.

El ejemplo más claro ha sido ASSE, donde empresas principalmente en el área de limpieza, presentan pliegos en licitaciones de diferentes unidades ejecutoras, y habiendo fallado en unas, logran la adjudicación en otras y de esta manera trasladamos los problemas de una unidad a otra, y no logramos erradicar de raíz el problema de fondo.

En otra línea de pensamiento, pero dentro de la compra estatal, se ha comenzado a transitar el camino de la complementación, planteado a través de la ley del sistema integrado de salud, pero nuestra realidad, en particular del interior del país, es compleja y debemos tener presente esas complejidades, para dar respuesta real a las necesidades asistenciales de la gente.

Las incompatibilidades planteadas por el Tribunal de Cuentas, tiran hacia atrás muchas de las posibles salidas, aunque el tema de fondo es mucho más complejo y necesita un abordaje mucho más profundo por parte de todos los actores que forman parte de este nuevo proceso de transformación del sistema sanitario.

Se hace inminente y necesario, normativa nueva, con alcances diferentes, entendiendo las realidades actuales y las proyecciones hacia el futuro necesarias. Parte de la regulación deberá estar sujeta a las realidades de quienes prestan servicios, reconocer la formación, nivelar los ingresos salariales, llevando a una tabla única de remuneraciones, identificando las funciones y resolviendo las desigualdades existentes. Así mismo entender que los ingresos deben dignificar a los trabajadores todos, ayudando además para avanzar en la lógica de los tiempos de labor no excedan lo que se entiende como trabajo de calidad, generando a su vez atención de calidad. Esta premisa también abre un espacio para que aquellos que perciben mayores ingresos, regulando costos a consecuencia de pagos desmedidos , disfrazando en muchos de los casos ingresos por ganancias, vestidos de salario.

De aquí en más.-

Tiempos complejos donde se abre un espacio para el análisis, el debate y la proyección de ideas, que deberán plasmarse en caminos nuevos y lo central, la profundización de la reforma sanitaria. Uruguay ha dado un paso fundamental, al construir una reforma profunda desde el tema de Salud, hacia las necesidades de la población, pero debemos avanzar hacia cambios que realmente contemplen la premisa fundamental que es erradicar el lucro de un derecho fundamental, el país hace una inversión muy fuerte año a año para lograr prestaciones de calidad con una mirada universal, y de contención de los problemas de la población, y es desde el plano político donde se deben de tomar las decisiones firmes para impulsar los siguientes pasos de la reforma, complementación en igualdad de condiciones, recursos genuinos para todos los actores, regulación fuerte con respecto a los avances en salud y profundizar la construcción de derechos que den garantía tanto a trabajadores como a usuarios.

Los nuevos tiempos en el país avanzan fuertemente hacia un mercado de trabajo donde la salud y los cuidados juegan un papel central, entre todos los actores, organizaciones de usuarios, trabajadores, y el Estado debemos estar en una interacción más fluida y lograr que la incorporación de los colectivos a los debates sea fuerte, ordenada y clara, ya que el aporte invalorable de quienes conviven diariamente con los servicios tienen mucho para aportar.

Un nuevo tiempo, se reafirman desafíos, la pregunta es ¿estamos preparados y a la altura de asumir responsablemente este proceso?

Aprender de los errores, no dejarnos empujar por la inmediatez, razonar, y construir desde la verdadera conciencia colectiva, definirá cuan posible es llegar a transitar por el camino del cambio profundo, recuperar valores  como la solidaridad y el sentido de unidad, despojado de la individualidad que ha marcado el proceso de estos tiempos, de la pérdida de conceptos que nos hacían ser una sociedad diferente, seremos lo que queramos ser, pero no debemos perder de vista, que lo que forjemos no será solo para nosotros sino también lo que dejemos para otros.

El futuro también es hoy.

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