Entrevista con Ignacio Ramonet

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Ignacio Ramonet recibió a la Revista Martes en el Hall del Hotel Marriott en Quito, para hablar sobre el periodismo y su relación con los gobiernos y los poderes de América Latina, la evolución del Foro Social Mundial, y los movimientos sociales que lo conformaron, sus ví­nculos con los procesos comunicacionales y los desafío  que la era de la información plantea sobre periodistas y periodismo. Ramonet nació el 5 de mayo de 1943, en Pontevedra. Como sus padres huían  de Franco, creció en tánger, hasta que en 1972 se instaló en Paris. Es doctor en Semiología e Historia de la Cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales. Además de director de Le Monde Diplomatique, fue fundador del Foro Social Mundial y es presidente de la Media Watch Global. No ha parado de escribir libros sobre geopolí­tica y comunicación desde 1985. Algunos de ellos: “cómo nos venden la moto” (con Noam Chomsky-1985) “Un Mundo sin rumbo (1997) “Marcos, la dignidad rebelde (2001) “Irak, historia de un desastre (2004) “La explosión del periodismo (2011). Lo que sigue es un resumen de la conversación que mantuvimos con él.

¿Cuáles cree que son los desafí­os que tiene el periodismo en América Latina para los próximos años?

Son los desafí­os que se plantea el periodismo en general, con el desarrollo de los nuevos medios digitales y todo lo que ha permitido internet. Hay una atmosfera nueva, estamos en una nueva era de la información.

El periodismo tradicional de prensa escrita, de radio y televisión está viéndose en la necesidad de modificarse para poder cohabitar con las nuevas formas de periodismo y esa cohabitación no es fácil, estamos observando una verdadera extinción de periódicos en el mundo. Desde que la prensa de masas se desarrolló al final del siglo XIX, nunca ha habido tantos periódicos que hayan desaparecido en tan poco tiempo y a su vez la información en televisión y en radio está transformándose, en la medida en que las llamadas redes sociales y la información digital crearon un universo de información que tiene caracterí­sticas de interactividad mucho más prácticas que las del antiguo periodismo. Una esfera de cultura gratuita en general y que además deja llegar a la profesión a una cantidad inmensa de nuevos periodistas que sencillamente se autoproclaman periodistas y deciden informar.

En ese sentido, hay una democratización de la información que hace que el gran privilegio de ser periodista que antes era un estatus un poco particular, se tambalee, esas estatuas se están cayendo, siempre hablando de cantidad no de cualidad.

En AL se añade a esta situación general algo particular: el hecho que resulta de que los medios tradicionales aquí­ pertenecí­an a las oligarquí­as, habí­a a la vez una dominación polí­tica, económica y mediática de la sociedad. En la medida en que se han multiplicado los gobiernos democráticamente elegidos con programas de desarrollo, reparto de la riqueza nacional y la reducción de las desigualdades, y en las medida en que esas polí­ticas afectan a los intereses de las oligarquí­as que históricamente han dominado las sociedades latinoamericanas, estas oligarquí­as usan de sus medios como un arma de combate y de persuasión contra esas políticas. En algunos paí­ses esos medios son prácticamente la oposición polí­tica que existe, la más convincente, donde los partidos han sido desconsiderados por la corrupción, la inercia y la incapacidad. Ahí­ donde han sido desprestigiados, estos medios asumen el rol de la oposición polí­tica con a veces intenciones de sustituirse a la voluntad popular y por ejemplo querer a la fuerza reestablecer la situación anterior, como es el caso que hemos visto en las tentativas de golpe de Estado que ha habido en Venezuela, Bolivia o Ecuador, o los golpe de Estado que ha habido en Honduras o en Paraguay donde los medios tradicionales han tenido un papel importante.

En esa batalla, los gobiernos replican a esta situación mediante el desarrollo de los medios públicos.

Hay quienes entienden que esos medios públicos, son medios de propaganda gubernamental y no medios del Estado.

Probablemente es  cierto. Los medios públicos en este momento en la mayorí­a de los paí­ses de AL son medios de expresión del gobierno, pero eso forma parte del perí­odo en el que vivimos. Los medios públicos en el mundo entero, prácticamente sin excepción, están acusados de ser medios del gobierno.

Por ejemplo en Francia, quien nombra al presidente de un canal de televisión es el presidente de la República. Protestamos contra ello. En Inglaterra la BBC no se nombra de esa manera, es un consejo que tiene sus particularidades pero también hay crí­ticas sobre ese funcionamiento. La crí­tica de que un medio público es un medio de propaganda gubernamental es constante, por consiguiente en América Latina no es una excepción, lo nuevo en AL es que haya medios públicos. Eso es lo nuevo y eso es un avance.

En este momento de la batalla la enfermedad infantil del medio público es perfectamente lógica. El gobierno crea los medios públicos porque se encuentra desarmado frente a los medios privados que tienen a veces siglos de existencias, que a veces están apoyados por grupos financieros económicos, muy arraigados en el país que forman parte de los latifundismos mediáticos.

El poder tradicionalmente en AL ha venido de la tierra, ahora hay latifundistas mediáticos de la misma manera y el gobierno tiene que hacer una reforma mediática como se han hecho reformas agrarias. En esa batalla la expresión de los medios públicos generalmente expresa la opinión del gobierno. Estamos en una guerra mediática y esto es lo que ocurre, esa crítica no es errónea pero está perfectamente justificada por el momento histórico en que estamos viviendo.

Que los medios privados cesen de hacer la guerra de manera perfectamente deshonesta que hagan un periodismo de objetividad de hechos, un periodismo de datos y cifras y evidentemente los medios públicos tendrían la serenidad suficiente para no ser simples voceros de los gobiernos.  Hay que tender hacia eso.

¿Qué ha pasado con el Foro Social Mundial que creó en 2001? Si uno compara ese movimiento social con los indignados de España por ejemplo, nota que ha habido cambios incluso en la forma de concebirse como movimiento social.

Nosotros creamos el Foro en el momento en que habí­a que crearlo. Yo fui una de las tres o cuatro personas que entendimos que habí­a que crear el foro y que había que hacerlo en Brasil. Era un momento en que Lula aún no era presidente, terminaba el mandato de Fernando Henrique Cardoso. Lo hicimos en Porto Alegre porque ya era una ciudad gobernada por el Partido de los Trabajadores y en un estado, Rí­o Grande do Sul, gobernado por el PT también. Porto Alegre poní­a en práctica una serie de reformas que luego se extendieron por todo Brasil. Era una ciudad emblemática en la que los movimientos sociales tení­an un rol en la vida pública que era sui generis, no eran partidos políticos pero dinamizaban la vida política y había autoridades democráticamente elegidas que tení­an en cuenta esta energí­a que vení­a de los movimientos sociales, vení­a desde abajo para cambiar la política. La idea del foro era reunir a toda clase de movimientos sociales del mundo con la idea de que expresaran su modo de resistencia a la doctrina económica dominante, el neoliberalismo.  El foro se transformó en un organismo donde los contestatarios del mundo vinieron a dar sus recetas de resistencia, por eso fue una escuela colectiva de resistencia.

Se estuvo desarrollando durante varios años y ahora sigue, pero en AL no tiene la misma función porque cuando nosotros creamos el foro, en 2001, estaba articulado al foro de Davos, era la réplica popular del foro de los banqueros. En aquel momento, al foro acudió lula, que aún no estaba elegido,  acudió Evo Morales que en ese momento era sindicalista, acudió  Correa que en ese momento vino a dar un curso de economí­a, acudió Fernando Lugo que vino como militante de base, vino Chávez , no en el marco del foro, si no al lado,  que dio un discurso muy importante, hay que tener en cuenta que fue en el marco del foro del 2003 donde Chávez por primera vez habló de socialismo, allí­ en Porto Alegre. Muchos de los que hoy dirigente polí­ticamente AL vinieron al foro a educarse polí­ticamente, a aprender los unos de los otros y lo que ha cambiado es que ellos eran miembros de la base del foro y llegaron al poder y por consiguiente muchas de las ideas del foro hoy están en práctica porque esos dirigentes marcados por el Foro Social Mundial están gobernando y  traduciendo en hechos polí­ticos concretos los proyectos que tenía el Foro Social Mundial.

El foro es mucho menos indispensable hoy en AL, aunque los movimientos siguen siendo importantes. Hay en AL un doble movimiento y ahí la originalidad de lo que está pasando aquí­; por una parte están los movimientos sociales que siguen inspirando y reclamando y por otra parte una cúpula de poder legítimamente constituida que evidentemente desea articular esa sociedad y hacer los cambios necesarios para salir de la situación de inmovilismo de la explotación que existió durante siglos. No es un continente donde el foro sea hoy tan necesario como en otro momento, pero sigue siendo muy importante en África o en los paí­ses Árabes.

¿Aquí pasa en Europa? Ante la crisis hubo movilizaciones y un movimiento social pero que no adoptó una cercaní­a con instituciones referentes que pudiesen llevarlo hacia algo más concreto o con la capacidad de proyectarse.

La dinámica no se ha terminado, estamos observando. Si uno mira lo que pasó en AL en los años 90 podrí­a hacer la misma reflexión. Gobiernos entrampados por la deuda externa, dependiendo totalmente de instituciones financieras internacionales, gobiernos completamente impopulares, corruptos, rechazados por la población. En Ecuador tres presidentes fueron tumbados por la población harta de este tipo de desgobierno, en Argentina hubo lo mismo, ocurrió igual en Bolivia, podríamos decir lo mismo y de repente surge una nueva generación de líderes, la gente vota programas que no tienen nada que ver con lo que se votó por decenios, las reglas de juego cambian y estamos en otro mundo. No es imposible que eso ocurra en Europa.

En este proceso de cambios y transformaciones de lo mediático ¿Qué pasa con la calidad del periodismo?

El periodismo siempre fue de mala calidad, el periodismo de buena calidad es muy raro, muy poco frecuente. Por consiguiente la norma del periodismo es su mala calidad porque es una práctica muy dominada y controlada por el poder económico, el poder del dinero, la publicidad, los dueños, muy controlada por la polí­tica, los partidos polí­ticos y los gobiernos a lo largo de su historia. El periodismo de masas tiene una historia corta, ni siquiera tiene un siglo y medio. El periodismo de calidad y los periodistas de calidad siempre han sido la excepción. De ese punto de vista, tampoco hay que decir que vivimos la peor época, hacer periodismo siempre ha sido muy difícil, siempre ha sido muy arriesgado. Muchos periodistas han perdido su vida por querer hacer un periodismo de calidad, de verdadera información y estamos un poco en esa situación con la agravante de que hoy dí­a por una parte está la crisis, los poderes tradicionales, el poder del dinero está exigiendo una especie de periodismo rentable, un periodismo del escándalo, de lo sensacional que ya lo era pero más aún, un periodismo de la inmediatez porque todo el periodismo está tratando de alinearse sobre la internet que es la inmediatez y eso no te permite hacer las cosas seriamente porque no tienes tiempo de verificar la información que estás difundiendo porque no quieres ser el último en difundirla y no te das el tiempo de buscarla, de verificarla, de buscar varias fuentes. Te agarras a la fuente que más te interesa porque coincide con lo que tú piensas, como ha hecho El Paí­s publicando la foto de Chávez, porque ya tení­an esa fotografía en la cabeza, sin darse el tiempo de verificarla seriamente, dándose dos  horas para verificar y comenten un error histórico que pocos periódicos de esa categorí­a en el mundo han cometido.

Además el nuevo mundo periodístico es un mundo de la facilidad, los millones de internautas que hoy creen que hacen periodismo dando sus opiniones y análisis, pero dando muy poca información concreta y verificada directamente por ellos, lo que hacen es retransmitir.

La masa misma de sobreinformación está creando más desconcierto por parte del público y de hecho, paradójicamente estamos en un mundo donde hay muy poca información porque la información que circula es la misma en todas partes del mundo, hoy todo el mundo habla de un tema, la información de primera plana de los periódicos de los distintos paí­ses, hoy todo el mundo habla del papa, en Singapur, en Alemania, en AL es igual.  El problema es la información que no tenemos. ¿Cómo está jerarquizada la información?  Hoy en dí­a esta jerarquizada en función de la audiencia pero la curiosidad masiva de la audiencia no es forzosamente lo más importante para esa misma audiencia. Se siguen planteando estos problemas.

¿Cree que es posible un nuevo modelo de financiamiento de la noticia?

Es muy importante. Hoy tenemos el periodismo tradicional y el periodismo de la era de internet, los dos son modelos económicos que no funcionan. Uno porque ya no funciona y otro porque aún no funciona. Esto complica la calidad de la información; la prensa tradicional está perdiendo dinero y audiencia y por otra parte hay muy pocos ejemplos de un nuevo modelo que sea rentable. ¿Cómo funcionar? ¿Hay que vender la información o hay que regalarla?¿Hay que vender un poco o regalarla solo por un tiempo? No sabemos, nadie sabe, todo el mundo experimenta, desde el New York Times hasta la Revista Martes. Están al mismo nivel.

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